martes, 26 de febrero de 2013


Cartel del Encuentro 2013PEQGRAN ENCUENTRO DIOCESANO SEGORBE-CASTELLÓN  2013


Hola de nuevo queridos amigos y hermanos en la fe:


El pasado sábado día 23 de febrero, se dio lugar en el auditorio de Castellón, el gran encuentro diocesano dedicado al año de la fe. Donde hubo una participación activa de parte de todos los fieles de la diócesis, se calcula que eran más de un millar de personas. 


El acto comenzó con las palabras de bienvenida nuestro obispo D. Casimiro y el rezo de laudes. A continuación se dio paso, a una ponencia del obispo de Ciudad Rodrigo, D. Raúl Berzosa. La ponencia iba destinada a nuestra relidad, quería exhortar a nuestra Iglesia a ser personas capaces de vivir la fe con libertad y desde la esperanza. A pesar de que la Europa, sea un continente frío como el hielo para la fe, se trata de despertarse y quemar con la luz de Cristo. La nueva evangelización, es tarea de todos los fieles, pero de forma muy especial, de cada una de las iglesias esparcidas por el mundo. Debemos pues los cristianos, dar testimonio de ello.


Descargar DSC_1281.jpg (324,5 KB)En el encuentro, también hubo cinco testimonios de vida de fe, actuación del grupo musical Kairoi, comida fraterna, actuación de la coral del Colegio Mater Dei y después se cerró el acto con la celebración solemne de la Eucaristía.

La jornada fue, un verdadero encuentro con el Señor que nos ayudo a sentir la unidad, de nuestra Iglesia diocesana de Segorbe Castellón.






TRANSMISIÓN EN RADIO MARÍA.

Queridos amigos y hermanos en la fe:

El pasado día 15 de febrero, Radio María vino al seminario para retransmitir el rezo de vísperas. Todos participamos con alegría y devoción. La retransmisión fue todo un éxito.


jueves, 14 de febrero de 2013

LA RENUNCIA DEL PAPA BENEDICTO XVI


Queridísimos hermanos,


Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia. 

Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. 

Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando. 

Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado. 

Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.

Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. 

Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mi respecta, también en el futuro,quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria.

Vaticano, 10 de febrero 2013

BENEDICTUS PP. XVI

miércoles, 13 de febrero de 2013

EL TIEMPO DE CUARESMA.

Queridos amigos y hermanos en la fe:

El tiempo de cuaresma comienza hoy, con el miércoles de ceniza. Es un tiempo que nos ayuda prepararnos para la celebración del la Pascua, "La resurrección del Señor". En este tiempo, se nos exhorta a una vivencia espiritual más profunda, al ayuno, a la práctica de la limosna, la búsqueda del encuentro con Dios por medio de todo ello y por medio del sacramento de reconciliación, más conocido la confesión. 

Años atrás, hace 10 años, yo vivía este tiempo litúrgico de forma muy diferente a como lo vivo ahora. Llegaba a criticarlo, a no entenderlo, pues, era una persona que estaba apartada de Dios y de la fe. Veía como una imposición, de la Iglesia todos estos ayunos y abstinencias. Hasta que descubrí lo importante que son en realidad, en cuanto que descubrí a Dios,en cuanto dejé que Dios entrase en mi vida.

Estos ayunos y abstinencias, me han ayudado a decir muchas veces que no a mi mismo, a no ser egoísta, a pensar mejor las cosas, a comenzar a mirar por las necesidades del otro. En otras palabras, a comenzar a ser verdaderamente libre. Liberándome de todo aquello que no me acerca a Dios y me aleja del amor. Es una libertad plena, que nos muestra con clarividencia aquello que es realmente importante en esta vida. Nos hace madurar en la persona de Cristo a imagen suya en la vida, y a ejemplo suyo, como en el pasaje de las tentaciones en el desierto   (Mt, 4, 1-11).

El ayuno nos ayuda a luchar contra las tentaciones que nos hacen débiles y precipitan a caer en las manos del maligno enemigo, por medio del pecado. Es el pecado aquello que nos aparta de nuestra verdadera naturaleza, que nos aleja de Dios y también, de vivir para solo complacer nuestras necesidades. Todos tenemos debilidades, por ello el ayuno, nos muestra con más claridad lo que realmente puede perjudicarnos, aquello que está más unido a este mundo, que limita nuestra apertura a Dios, a la transcendencia. El pecado nos obliga, pues, haciéndonos perder nuestra verdadera libertad, nos ata al mundo, a la debilidad de la concupiscencia. Nos sumerge en una ceguera y una sordera temporal, que nos incapacita a poder vivir en esperanza.

Con el paso del tiempo he comprendido que el ayuno es importante, por ser uno de los métodos eficaces de encuentro con Dios y de amor al prójimo. En este tiempo se nos pide el ayuno del alimento que es importante, y de ello también contar con el ayuno de las cosas, que puedan cortar la vivencia en plenitud de la comunión con Dios y en el amor al prójimo. Las lecturas de hoy, a mi interpretación, exhortan a vivir ese ayuno, como parte del anuncio de la gracia que se nos tiene preparada. Por ello, hay que vivir con alegría esta oportunidad que se nos brinda para la conversión. Hay que perfumar nuestro pelo, para que se reavive la fe en el mundo, con ese perfume del ejemplo cristiano de santidad, y lavar nuestro rostro para no quedarnos estancados en las penas que el mundo nos contagia, mostrar una mirada limpia de sinceridad que hable al mundo sin dobleces sin mentiras. Los hombres están cansados de vivir en el mundo, ya que está lleno de mentiras. Sólo con el agua se limpia el rostro, sólo con el agua limpiamos los pecados en el bautismo acogiendo nuestra fe en la Iglesia, que nos hace revivir la esperanza, que nos hacer ser creyentes de aquello que senos revela en su seno y que cada día se nos manifiesta como creyentes, la verdad de Cristo. Por que la fe nos ayuda a vivir plenamente en esperanza viva y verdadera, ayer, ahora y siempre. Nos acerca a lo auténtico, quitándonos el maquillaje que en abundantes veces, se nos impregna de la realidad del mundo. Liberémonos del falso encuentro con la realidad y hagamos que la fe nos revele la verdad de nuestro yo.

Animo a que todos vivamos en plenitud este tiempo de cuaresma deseando vivir la esperanza, el encuentro con Dios, la alegría de saberse amado por Él y compadeciéndonos por su muerte en Cruz, sentirnos llamados a vivir por el anuncio del evangelio, siendo verdaderos Cristianos testigos de Cristo en el mundo.

Para ser testigos:"Aprendamos a perdonar los pecados ajenos, como lo hizo nuestro Maestro, para comprender mejor nuestros pecados. Aprendamos a amar a nuestros hermanos, como los amó el Maestro, para saber cuánto Dios Ama al mundo"

Gracias por vuestra atención, Dios os bendiga.
                                                                                                                 David Escoin

miércoles, 6 de febrero de 2013


Cantar con los ángeles


             Es habitual el imaginarse a los ángeles cantando, tocando. De hecho, para referirnos a todos los ángeles utilizamos la palabra “coro”, los “coros angélicos”. Así, la Gloria Celestial se relaciona inevitablemente con la música.

                Partiendo de aquí, cuando la Iglesia canta, en la celebración litúrgica, lo hace unida a los coros de los ángeles. La última afirmación del prefacio habitualmente es: “Por eso, con los ángeles y los arcángeles y todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu Gloria”. Vemos, pues, que la Iglesia al unirse y participar de esa “música” angélica, la música litúrgica no puede centrarse solamente en la asamblea, sino que tiene necesariamente que orientarse hacia Dios. La Iglesia, como Esposa de Cristo, canta a su Esposo: canta a Dios. Así, en primer lugar la Iglesia canta al Esposo entregado por Amor en la actualización del sacrificio en la Cruz. Por esto, la grandeza de la música litúrgica la encontramos en que es una respuesta de amor de la Iglesia al Esposo, porque “el cantar es cosa del amor” dice S. Agustín. La intención primera, viendo esto, de la música es la alabanza divina, la acción de gracias y la respuesta amorosa.
             

   Teniendo esto claro, es evidente que tampoco podemos desvincular la música en la liturgia de la asamblea; y es que la música también es un verdadero servicio a los fieles. Bien sabemos, que la música posee una capacidad especial de conmover y disponer el ánimo del hombre para el encuentro con Dios, para ablandar su corazón y abrirlo a la Gracia. En relación con los fieles (ya participen activamente del canto, ya se limiten a escucharlo y sentirlo), la música debe elevar sus almas hacia el Cielo. Esto es, creando y respetando el clima de misterio, recordando a los fieles que aquello que se está viviendo no es algo ordinario, sino el gran milagro de Dios humillado por Amor. La música, debe poder hacer nacer en los fieles ese sentimiento, inquietante y atrayente, de saberse ante la acción misma de Dios en el tiempo, de asistir a su Pasión y Resurrección (de forma sacramental).


                Un aspecto, que con mucha facilidad se nos olvida, y que está íntimamente relacionado con la música, es el silencio. Creo que es importante también, poder guardar los debidos momentos de silencio en los que el corazón que se está encontrando con Dios, en los que puede descansar y recrearse en completa intimidad. Muchas veces, el hecho de que la música litúrgica, dé los frutos que antes comentábamos, depende de saber hacer uso de una forma inteligente y conveniente del silencio en la celebración. De hecho, así como el cantar es una reacción de amor, también el silencio lo es. ¿Cuánto tiempo son capaces de pasar dos novios enamorados en silencio, simplemente mirándose el uno al otro? Pues así el alma con Dios.

                Hay, pues que recordar la importancia de la música y del silencio, que siempre orientada en primer lugar a Dios, se derraman en beneficio y servicio de los fieles que participan de la celebración de la Fe.
                                                                                                                         Samuel Medina.

martes, 5 de febrero de 2013


CON LAS MANOS EN LA MASA

El Sábado 2 de Febrero, día de la presentación del Señor, la comunidad del seminario recibimos un magisterial curso de cocina de la mano de nuestro cocinero Ruben.
Es el comienzo de una nueva experiencia de lo más provechosa. Para los seminaristas, es muy interesante saber manejarse en los aspectos más básicos de la cocina. Toda formación es poca.
Pero, no se hable más, las imágenes hablan por sí solas.   







ENTREVISTA VOCACIONAL

¿Cómo sentiste la llamada al sacerdocio?

Cada cristiano está llamado a una vocación en su vida, unos afirmamos esa santa vocación por medio del sacerdocio. En mi caso el llamado fue como cuando mi madre me llamaba y yo solo decía ¨señora¨, eso mismo pasó cuando el señor me llamo. Todo comenzó en vísperas de mi primera comunión y hacía mi acto penitencial después de mi primera confesión. Mi cuerpo empezó a experimentar un calor maternal, el cuestionamiento de mi futuro no se hizo esperar y es como empezó mi corazón a experimentar la entrega total a Nuestro Señor Jesucristo. Algunos años después conocí el carisma de Los Heraldos del Evangelio Caballeros de la Virgen, con esta comunidad se termino de afianzar mi vocación. Pero donde en verdad encontré a Dios fue en un salón de clase de la Escuela de Derecho de la Universidad Sergio Arboleda, en este claustro Universitario entendí cual el camino que Cristo quería para mi.  

¿Por qué quiero ser sacerdote?

Siento que el mundo está necesitado de pastores de almas, y qué más bello que hacerlo  en nombre de Nuestro Señor. Seguir sus pasos y si es necesario llegar hasta la cruz para darle la gloria. Llevar el Evangelio y la paz de nuestro Señor a las personas que se me encomienden, poder ser partero de  ¨buenos cristianos y honestos ciudadanos¨. Una de las cosas que me mueven es poder llevar el sagrado sacramento de la confesión y saber que puedo perdonar y ser un instrumento de paz, que es lo que tanto necesita el mundo. 

¿Qué te aporta la vida del seminario (personal, cristiana, comunitaria)?

El seminario es el semillero que nos forma tanto intelectual como para adquirir una disciplina. En mi caso el seminario me aporta todo para poder llevar el Evangelio de una manera correcta a las personas, pero antes de eso ayuda a enaltecer las virtudes o dones  que se nos han dado por medio de bautizo, los cuales cultivaremos para después cosecharlos y después compartirlos con nuestra comunidad. El seminario es una escuela y hogar donde cada día encontramos una aventura.   

C. Alberto.